Al comenzar a preparar una oposición es difícil saber si uno va a ser un buen opositor. En nuestra opinión un buen opositor es la combinación de tres elementos: capacidad, tiempo dedicado y motivación.
Cuando hablamos de capacidad no es necesariamente la que nos exige la carrera. Los ejercicios determinan qué habilidades se precisan: capacidad de entender las preguntas y respuestas del test y aplicar lo estudiado, capacidad de análisis en los supuestos y capacidad de redacción en los escritos. En general más cercanas a las «letras» que a las «ciencias».
El tiempo es evidente que influye, no solo en la cantidad sino en su distribución, por ejemplo intercalando repasos y equilibrando teoría y práctica de los ejercicios.
Por último la motivación, un opositor motivado, como en cualquier otra faceta de la vida, rendirá más y competirá mejor.
Nuestro consejo es medirnos desde el principio con test para asegurarnos que estamos avanzando suficientemente. Un abandono a tiempo es a veces lo mejor.